2/6/12

De aquéllo y todo lo demás.

Hoy no hay necesidad de escribir cuentos, aunque las ideas están y la casaca también, el humor de cuenta cuentos cayó al retrete y tiré de la cadena.

Recientemente mi vida se ha vuelto un círculo vicioso, aparte de los clásicos vicios, mis pensamientos se han estancado en una idea, que más que idea es gusto, y más que gusto es meta. Esta idegusmeta (idea-gusto-meta) de la que hablo permanecerá ambigua todo este texto, pero así es la vida, es ambigua y hasta contradictoria. Porque, me pregunto yo, ¿cómo es que una luz ilumine mi oscuridad pero me deje ciego por ser tan brillante?. Maldita sea.

Y se vuelve una maraña imaginativa en la que 'lo que se sabe que es', 'lo que se siente es', 'lo que debería ser' y 'lo que se quiere que sea' toman sus sables y escudos para empezar a combatir como gladiadores hasta la muerte. Ah y, como si fuera poco, de espectador está 'lo que realmente será', pasando de incógnito, disfrazado de razón, riéndose de los gladiadores y disfrutando todo el vergueo. O bien, pongamos otro ejemplo: en lugar de sables y escudos serán un lanzador de discos láser y una pulsera electromagnética, o bien, una pinza, un explorador o un espejo, o algo así, el punto es que es una maldita batalla a muerte.

Al final vienen todas esas ideas de que la vida es sólo una, que el presente es lo único que tenemos, que sólo hay una oportunidad para hacer las cosas y todo ese montón de mierdas, pero como dicen por ahí: nunca se convence del todo a nadie de nada.

Esta es sólo parte de todo el caos, el desorden y la desatención mental. Aparte vienen los temas académicos, las frustraciones amistosas, los inconvenientes económicos, la desarmonía familiar.

Pero qué putas, si la vida es bella, si todo es amor y arco iris. Hoy no, hoy uno ve las noticias y en lugar de pasar horas y horas en silencio por tanta muerte, pasan horas y horas haciendo atol de sangre y sesos acompañado de su tamalito de chipilín y la tostada con frijol.

En estos días hace falta rock a todo volumen, cerveza y tabaco, hace falta la risa de toda la familia, la amistad, las llamadas telefónicas esperadas, los chistes improvisados, las comidas en la tarde sin planear, ver un partido de baloncesto, un comentario estúpido en medio de una clase, la mirada y la risa de esa persona, el golpe en la nuca de un buen amigo, el ladrido de un perro, el cantar de tu loro, una endodoncia bien hecha, falta tanto...

No sé si pensar es un privilegio o una maldición.