25/12/14

Relato: "Atenciones."

Entré al bus, divagando en estupideces.

Y lo veo, vestido con lona azul y algodón verde. Sentado sobre una maleta, con otras varias maletas al rededor. 7 años, quizá 8. Con mascarilla, sin cabello, pálido y distraído.

Texto: "Irónico."

Lo califico como ironía. Independientemente de la interpretación, de la connotación, la metáfora, el símil; es irónico.

El aprendizaje de fondo en esta ironía es tan costoso, agudo, hiriente, incapacitante; sin embargo, el objeto a aprender constituye una concepción sencilla y simple, básica diría.

Una flor única que embellece el jardín, una flor que se corta por bella, que muere por bella. Un jardín que se entristece. Un jardinero con alegría efímera. Un florero transitorio. Inexplicablemente ya no hay flor, ni belleza, ni jardín, ni jardinería, ni entendimiento.

Irónico.

21/12/14

Texto: "Inherencias."

Carezco de arte, belleza, trascendencia y además ignoro las esencias vitales del buen vivir. Poco acertado en lo no cotidiano, incapaz de voluntad, aunque adaptable. Sentido común sobreanalizado innecesariamente, navegante de las honduras banales del colectivo social. Enamorado y triste. 

29/11/14

Texto: "Líneas."

Yacía en la banqueta bajo la deteriorada noche ventosa —aún me cuestiono si el contundente ajetreo que se confabulaba en mi cabeza sería catalogable como reflexión o meditación— pensando geometrías lineales: el dilema elemental de las líneas, la analogía a nuestras vidas —soy un osado insensato que se atreve a menguar la complejidad de la situación en un tópico somero— el silogismo crítico indeterminado. Nos veo como dos líneas; aún no sé si seremos perpendiculares —que se unen en un único punto pero jamás vuelven a reunirse— o paralelas —que se hallan próximas de principio a fin, pero nunca llega su unión—.

24/11/14

Texto: "Miedo."

Me abrazó, infiltrándose, destilando, trasudando a través de las ideas, ingresando lenta, pacífica, paciente e inevitablemente en mi psique. El enemigo natural e indeseable del amor.

Temo.

12/11/14

Texto: "Un metro".

 «Nosotros» iniciamos en las indescifrables dudas, dudas constituidas de «cómos»«por qués»«dóndes»«cuándos»«cuáles», y un único «qué»; empezábamos ahí, en ese «qué» mutuo y compartido, exacta y precisamente ahí, frente a frente, en nuestras ideas e imaginaciones, en nuestras miradas enredadas, en nuestros labios secos, en nuestra respiración inconstante, a cien centímetros de distancia, cien centímetros de dudas, dudas entre las que, inequívocamente, en el centro de los cien centímetros, en donde se entrelazaron nuestras piernas, a los cincuenta centímetros, yacía un «pero», un «y si», y un «sin embargo».

15/9/14

Relato: "A casa."

Empezó a llover, ya había oscureciendo y no pasaba bus alguno. Era ya tardísimo cuando decidí esperar un bus en otra parada, cercana, pero de dirección desviada, tendría que tomar dos buses más, pero después de casi dos horas de esperar se hizo bruscamente necesario.

Crucé la calle, me puse la capucha y caminé bajo la lluvia. Mientras me mojaba y se hacía más oscuro.

Relato: "Soliloquio (para alguien)."

No sé cómo va a sonar, le juro que no es a propósito, pero, hoy que platicábamos, me percaté nuevamente del amor.

31/8/14

Relato: "Matematismos."

Sentado frente al escritorio de mi habitación descubro la claustrofobia al estar encerrado en esta lentitud de no resolver el valor las variables problemáticas; si mi tiempo o tu distancia. Somos invaluables.

23/8/14

Relato: "Intimidades."

Entreabrí la persiana, aguantando la respiración, descalzo, como queriendo ser invisible, con la lágrima que rebosó la pesadilla, reteniendo la mueca inevitable de tristeza, asomando el ojo con la cabeza ladeada queriendo escuchar, otra vez, los golpes que recibía mi madre.

3/8/14

Relato: "Deslices."

Cuestionándome cada intenso recuerdo, buscándole aristas nuevas y dimensiones causativas imputables, tratando de validar la incongruencia acontecida, ahogado en el pensamiento inevitable del por qué, del cómo.

Vanamente probando responder ¿cómo huir del putativo inevitable de estos eventos?

Ahí me hallaba redactando mentalmente las palabras, gestos, tonos, volúmenes y gorgorismos para expresarte que no hay rebanadas de cordura o razón que puedan justificarme, amor; deslices.

22/7/14

Texto: "Ambivalente."

No estoy seguro de cuánto más permaneceré debatiendo, por obstinación o dedicación o entrega (necedad me decía usted), incansablemente la dicotomía de, cada estúpida noche, alcanzar el cansancio, aferrarme a la lucidez, desarmarme en ló(gi)cas sentimentalidades, ahondar en lo onírico, amarla.

No estoy seguro de cuánto más permaneceré debatiendo incansablemente la dicotomía, a pesar del obvio, consuetudinario, híper predecible, oximorónico, cuasi verosímil y natural/realista (inversamente proporcional) resultado: concluyo el debate optando por el no dormirme sin ti (juntos) para, inevitablemente, cambiar al soñarte conmigo (juntos).

Es una dicotomía que resulta en una conclusión (juntos), en dos realidades/naturalezas de amarla. Así, extraña (necia me decía usted).

10/7/14

Relato: "Círculo de Do (Canción de otra época)"

C: El cigarro radiante y la voz quebrada materializaban un pasaje que recordaba a Cabral días antes de morir.
Am: Inevitablemente pensando en la mujer que acompañaba mi vida, opuesta pero complementaria, inspiradora, efímera, desaparecida.
Dm: Evidenciándose las cicatrices quiméricas, consecuentes con los anuncios de la muerte inevitable.
G7: Internamente se armaba mi conflicto.

9/6/14

Relato: "Llegó"

Había bebido ya varios tragos cuando llegó.

Yo estaba pasándomela de lujo, ebrio y contento durante toda la tarde. Sí qué es interesante la casualidad, recién comencé a extrañarla cuando llegó, inesperadamente, sonriendo, hermosa, inevitable de notar, de blusa azul con encaje en la espalda, desmaquillada e inquieta.

Mejor me marché.

25/5/14

Cuento: "Secreto"

Deseo, secretamente, regresar a los días en los que despertábamos abrazados y le besaba la mejilla mientras entrecruzábamos las piernas y, con los ojos cerrados, la abrazaba. A usted, mala compañía de mal tiempo.

Quiero, secretamente, decirle que la extraño.

Necesito, secretamente, hablarle, serle útil, escucharla reír.

Espero, secretamente, llegar a amarla sin deseos, querencias, necesidades ni esperanzas secretas.

12/5/14

Narración: "Esperanza"

Juraba, por mi orgullo, enviarte al lugar más recóndito de mi corazón, al más lejano, profundo, yermo y abyecto. Pero, con certeza, sabía que al mínimo roce de mi mano contra la tuya, de la percepción de una ínfima partícula de tu aroma, de la más empañada visualización de tu silueta o del más tenue susurro de tu voz yo te buscaría allí, en lo recóndito, lejano, profundo, yermo y abyecto; porque a donde quisiera enviarte, siempre sería en mi corazón.

Insistirá, entonces, la esperanza de pensarnos juntos, hablándonos de nosotros, recostados en el mismísimo centro de la oscuridad, improvisando amor mientras ignorábamos el inevitable fin de la noche, la despedida y la añoranza de ti para mí y de mí para ti.

11/5/14

Narración: "¿Accidental?"

Escuché el resbalar chillante de los neumáticos sobre el terreno de grava, percibí la inmaniobrabilidad del volante y sentí el momento exacto en el que se levantaban los neumáticos izquierdos provocando la inconfundible sensación de empuje durante un abrupto cambio de dirección. Giraba y giraba mientras yo golpeaba contra cristales rotos, plásticos fundidos, metales contorsionados, sujetado al cinturón de seguridad que rompía mi clavícula y mis costillas.

Limpiando la sangre de mis ojos y escupiendo la bilis, percibí el penetrante olor a gasolina entre el aroma a frenos quemados, neumáticos chamuscados, orín involuntario y el alcohol que llevaba.

Narración: "La segunda vez que te cargué"

En mi hombro derecho yacía parte del cofre de madera. Un ligero peso sobre una pequeña parte de mi cuerpo, pero te juro que cargaba con más: cargaba la presión de un pecho angustiado, de un vacío en el estómago, la piernas débiles, la sensación de caer, la humedad en los ojos, el ardor en la boca, el miedo al silencio, la quemazón en la planta de los pies, la ausencia de luz, el rechinar de las muelas, la mejía empapada...

Dejamos en ese cofre lo más frágil de ti, lo ligero de ese peso y todo lo demás que cargaba esa tarde.

Me quedo todo lo demás.

21/4/14

Narración: "La tienda."

Entró a la tienda silbando ritmos de cumbia mientras meneaba las manos al aire, bailando con lo insustancial de su alegría, con el aire adulterado por su agudo aroma a ceniza de tabaco, colorado hasta las sienes, exhalando calor y una inconfundible halitosis de alcohol.

Con locomoción aún hábil seleccionó varias frituras y una leche chocolatada, admiró el canasto de legumbres y frutas maduras, cruzó el pasillo entre jabones y rasuradoras, hasta llegar a la estación de pago; mientras sacaba su billetera y botaba la cajetilla de cigarros, con una no tan pulida articulación vocal, pidió tres cervezas más; taconudas en el argot local. Hizo efectivo el pago al propietario y regresó por el pasillo, dispuesto a salir de la tienda, esta vez, al ritmo de salsa, tarareando la letra de una melodía comercial y con gestos predictivos del que fumará.

Yo seguí trapeando y el patrón viendo el partido.

25/3/14

Cuento: "Causalidad casual"

Nos reímos expuestos por la tenue luz, luz densa y materializada, luz que fervientemente deseábamos oscurecer en medio del llanto interno que pregonábamos a través de ventanas vidriosas, cansadas pero atentas, ventanas cual miradas parlantes en medio de esa luz incómoda, una luz que seguía ahí, prolongando la mezcla de hielo y agua que no sabíamos si derretir o condensar. Una luz que nos detenía a través de alientos a alcohol, voces sin sentido, pláticas desentendidas, oídos sordos, tactos desesperados, deseos quebrantados, confusos, instintivos.

Nos reíamos y llamábamos.

La idea de nosotros, ahí, jamás se presentó más clara, cristalina y exhibida que en esa noche terriblemente iluminada, pero convenientemente fulgurada. La idea se manifestaba por medio de una verborragia de pañuelos, servilletas, reclamos, tropezones, descalzos, tocones, troncos, maderos, árboles, parajes, pensamientos, pensadores, construcciones ideadas, ideas, una idea presentada jamás tan clara cristalina como la de esa noche terriblemente iluminada pero convenientemente fulgurada.

El hielo se derritió.

Y ardió la madera en un vórtice de múltiples 'no' fonéticos y múltiples 'sí' físicos, físicos y epidérmicos entre pieles ilimitadas y confundidas entre dos seres juntos o un ser doble, pieles que expresaban calor y vorágines de oprobio tergiversado por un social fundamento desaprobado; pieles sensibles, cálidas e hidroxiladas. No sabía dónde empezaba ni terminábamos cada quién. Poesía practicada. Verborragias inútiles derramé en lugar de disfrutar el silencio de nuestras mentes idas.

No entendimos porqués, ni qués, ni dóndes, ni cuáles, ni cómos, ni quiénes, ni cuántos, ni nadas. Que al cabo ni importan.

¿Causamos esta casualidad?

Narración: "Delitos."

Conspiraba a la luz de la Luna múltiples maniobras para lograr cometer, lo que yo mismo, a pesar de hallarme sumergido en este delirante estado de embriaguez emocional ambigua, llamaría, un acto delictivo.

Seguramente implicaba una profunda y honda traición a la sobriedad emocional imperiosa de mi más entera inteligencia y capacidad pensante; una acción catalogada como abyecta y ruin en el contexto tradicional de mi pensar lúcido y transparente. Esta idea aguda que infecta a diario mis primeros pensamientos matutinos y mis últimas reflexiones nocturnas. Un evento cataclísmico incalculable de alto efecto sentimental.

Sin embargo me hallo acá, en el jardín eterno de lirios y tulipanes que lloran agua bendita luminosa de estrellas y polvo de luciérnagas, flores melancólicas pero fuertes, abstractas, complejas... artísticas.

El acto delictivo de cortar estas flores perennes de sus bulbos, llevarlas conmigo, ocultarlas, y dejarlas moribundas para yo dormir pensando en ti y despertar penando en ti... para después arrepentirme y arremeter contra ellas, terminar con su sufrimiento, aplastarlas y arrancarles la vida, que fallezcan con estos sentimientos hacia ti, y, así, dejarte morir para, luego, matarme.

5/1/14

Cuento: "La Chiky"

Iba tarde a la U, como de costumbre.

Paso comprando, con el chiclero (era de esos chicleros que tienen hielera y todo), un cigarro, una leche chocolatada y una galleta chiky; no pensaba correr para entrar al aula si ya iba retrasado. Si voy a hacer algo cagado, que sea masivo.

Me echo el cigarrito en la entrada del edificio, puedo ver la puerta de la clase desde ahí, con la esperanza de verla vacía, la esperanza de que algo misterioso y desconocido hubiera confabulado para que no se llevara a cabo la cátedra ese día. Pero no. Ahí estaba, todo el mundo, dentro de la pinche aula.

Me termino la leche chocolatada, el último jalón al cigarro, el golpe, exhalar y caminar hacia la clase. ¿por qué? porque es derecho estudiantil el poder entrar en cualquier momento.

Mentira, me entró un mensaje en el que decía que habría examen corto al final de la clase, con cierta ponderación para el examen final.

Al entrar, hacer un gesto de 'permiso', recibir la retribución con un gesto de 'ingrese rápido y sin ruido', buscar un puto pupitre en esta confinada clase (como cosa rara todos entran a clase hoy), me logro acomodar entre dos desconocidos (casi no entro a esta clase, muy temprano), pupitre contra pupitre, codo contra codo, lado a lado.

Me relajo, abro un cuaderno, cual pantomima para tomar nota de la clase, y paso así un rato. Veo mi galleta chiky sobre la paleta del pupitre, la abro y tomo una (la que viene doble, no la que va suelta), tengo mi hambrita.

A continuación, el sinvergüenza que estaba a mi lado tiene el descaro de tomar una puta galleta y metérsela a la trompa, de lo más campante. Ay cerotío.

Me calmo, ya que no me pueden sacar de clase, tengo que hacer el examen corto. Agarro otra galleta (esta vez la que estaba suelta, no la doble) y me la como aguantándome las ganas de verguearlo. La mastico con furia paranoica. Sin embargo, dejo las galletas sobre la paleta, para retarlo, retarlo a que tome la otra galleta el pisado.

Iba a medio masticar el bolo alimenticio de galleta en mi boca, cuando el hijo de la gran diosa puta agarra la última galleta, la doble, la que viene pegada chocolate contra chocolate. La separa y me da la mitad, y todavía se sonríe. Maldito de mierda. Ya lo morongueaba pero el catedrático empezó a dictar las preguntas del examen corto.

Apresurado me puse a buscar un lapicero en mi bolsa. Pero no encontré un lapicero ahí, encontré la galleta que había comprado.

Soy una mierda. Aún hay gente talega en Guate.