Nace, crece...
Bebe, parrandea, estudia, se desvela, videojuega (acuñando el verbo), chamusquea, medioalmuerza (otro verbo añadido al léxico), va al baño, hace del 1, hace del 2, termina lo que faltó del 1, platica, habla, charla, comenta, critica, pela, chismea, se disculpa (por chismear), casaquea, escucha, camina, saluda, sonríe, patea, patalea, tweetea, retweetea, corre, llega, se carcajea, golpea, sufre, llora, se las aguanta, encesta, le da doble sentido, rompe... Duerme...
Se reproduce (si bien le va), y muere.
viernes, enero 21, 2011
sábado, enero 08, 2011
Despreocupación
No sé si habrán sido las vacaciones, o el abuso de salir de mi casa... No sé, pero aunque ya sólo faltan 5 días para la U (de nuevo) me siento extrañamente tranquilo, despreocupado, desinhibido, saludable, bien, reconfortado.
Personalmente, no tengo muchas ganas de salir, de ir a algún lado, de ver gente, es raro. Generalmente me gusta cuando mis cuates organizan algo y voy, me la paso bien. Pero en estos días me dan ganas de quedarme en mi casa, despreocupado.
En fin, sé que todo volverá a ser sufrimiento y dolor en la U, y que todo será muerte x_x jajajaja y otras cosas que no expresaré (y que Javier sabe :S).
Éxitos a todos en este 2011 académico, y no-académico también, ojalá los catedráticos no sean tan malévolos, que no hayan tantas tareas (ahora que ten emos 85% de zona, idea que detesto, pero bueno...), y principalmente, que disfrutemos las clases :D porque ya nos metemos más y más en nuestro "campo" jajajaja..
Personalmente, no tengo muchas ganas de salir, de ir a algún lado, de ver gente, es raro. Generalmente me gusta cuando mis cuates organizan algo y voy, me la paso bien. Pero en estos días me dan ganas de quedarme en mi casa, despreocupado.
En fin, sé que todo volverá a ser sufrimiento y dolor en la U, y que todo será muerte x_x jajajaja y otras cosas que no expresaré (y que Javier sabe :S).
Éxitos a todos en este 2011 académico, y no-académico también, ojalá los catedráticos no sean tan malévolos, que no hayan tantas tareas (ahora que ten emos 85% de zona, idea que detesto, pero bueno...), y principalmente, que disfrutemos las clases :D porque ya nos metemos más y más en nuestro "campo" jajajaja..
jueves, noviembre 11, 2010
Casi
Entretenida estaba esa lectura, aunque algo pesada para leer mientras caminas y el sol es demasiado brillante para ir bajo él, pero el viento es demasiado frío como para no ir bajo el Sol.. qué dilema.
Veo a mi derecha y va este hombre, con gorro para el frío, en moto, pero sin chaleco ni casco con su placa. Raro.
Y me ve, y lo veo, y nos vemos, y mi mirada es fija, fuerte, dudosa, cuestionante, como si lo inculpara por lo que los dos sabíamos quería hacer. Y mejor ve para otro lado.
Entonces empiezo a preocuparme, voy más despacio, pongo el separador y cierro mi libro, mi mirada fija en este motorista falso, que me acechaba, que quería mis pertenencias. Me doy la vuelta y todavía alcanza a ver cómo desacelera y curva el manubrio hacia mí, siguiéndome, buscándome.
Escucho el motor, pero ya no lo veo, sólo veo venir a dos señoras, que me observan asustadas. Y siento el motor de la moto acelerándose, lo sentía tan cerca, tan cerca, y corro, y corro más rápido, y se acelera más. Llego con a la esquina de la cuadra y veo pasar al motorista. Había corrido media cuadra hasta llegar a la esquina, y sentí que sólo fueron unos paso, pero cuando el motorista curvó la cuadra, me di la vuelta de nuevo, respiré, vi a las señoras, las rebasé... sístole, diástole, adrenalina, noradrenalina, síndrome de adaptación general...
Y corrí más rápido, corrí, corrí, corrí y corrí, pero no fue una carrera de resistencia, sino de velocista, porque corrí y corrí, unas cinco calles, y escuchaba el viento estrellarse contra mi rostro, sentía que en cualquier instante aparecía el motorista de suéter gris.
Giré en ángulo recto y subí las avenidas, hasta llegar a la séptima, y mi mente seguía en blanco, sólo corría y corría, ansioso, y el sonido del motor de la moto retumbaba todavía en mi mente. Y luego di gracias a Dios, por librarme de esto.
Luego me doy cuenta que mientras corría boté el separador de mi libro, y perdí la página.
Casi me asaltaban, y yo pensaba en el separador.
Veo a mi derecha y va este hombre, con gorro para el frío, en moto, pero sin chaleco ni casco con su placa. Raro.
Y me ve, y lo veo, y nos vemos, y mi mirada es fija, fuerte, dudosa, cuestionante, como si lo inculpara por lo que los dos sabíamos quería hacer. Y mejor ve para otro lado.
Entonces empiezo a preocuparme, voy más despacio, pongo el separador y cierro mi libro, mi mirada fija en este motorista falso, que me acechaba, que quería mis pertenencias. Me doy la vuelta y todavía alcanza a ver cómo desacelera y curva el manubrio hacia mí, siguiéndome, buscándome.
Escucho el motor, pero ya no lo veo, sólo veo venir a dos señoras, que me observan asustadas. Y siento el motor de la moto acelerándose, lo sentía tan cerca, tan cerca, y corro, y corro más rápido, y se acelera más. Llego con a la esquina de la cuadra y veo pasar al motorista. Había corrido media cuadra hasta llegar a la esquina, y sentí que sólo fueron unos paso, pero cuando el motorista curvó la cuadra, me di la vuelta de nuevo, respiré, vi a las señoras, las rebasé... sístole, diástole, adrenalina, noradrenalina, síndrome de adaptación general...
Y corrí más rápido, corrí, corrí, corrí y corrí, pero no fue una carrera de resistencia, sino de velocista, porque corrí y corrí, unas cinco calles, y escuchaba el viento estrellarse contra mi rostro, sentía que en cualquier instante aparecía el motorista de suéter gris.
Giré en ángulo recto y subí las avenidas, hasta llegar a la séptima, y mi mente seguía en blanco, sólo corría y corría, ansioso, y el sonido del motor de la moto retumbaba todavía en mi mente. Y luego di gracias a Dios, por librarme de esto.
Luego me doy cuenta que mientras corría boté el separador de mi libro, y perdí la página.
Casi me asaltaban, y yo pensaba en el separador.
sábado, octubre 30, 2010
Historia de una niñez
Y sí, nos quedamos en la terraza con mis dos hermanos, Pablo y Olga. No sé qué le pasó a mi mamá, si se fue al mercado como solía hacerlo, sin falta a las diez de la mañana, o si simplemente estaba ya harta de nuestro alboroto; en especial el de pablo, que no paraba de joder.
Como sea, nos quedamos afuera, al aire, bastante alegre porque nos poníamos a jugar con la tierra de las macetas, tenta, gallina ciega. Mi hermana Olga tenía unos 5 años entonces.
Después de una hora de andar papaloteando y lanzándole piedras a la gente que pasaba por la banqueta, a esta niña, mi hermana Olga, se le ocurre aflojar el esfinter y ya no se aguantaba las ganas de hacer popó. Y empieza a lloriquear y a gritar, berrinche, jodedera y que la gran puta, no se caballa la ishta fregada.
Ya andábamos algo desesperados de andar ahí afuera, y ni a patadas se abría la jodida puerta, y la patoja seguía llorando y gritando que quería hacer caca; y se acerca mi hermano y dice "cagá en esos periódicos", y ni dos veces era de decírselo, se pone a hacer popó ahí; qué alivio, se notaba la satisfacción en la cara de mi hermana, nunca la había visto con esa expresión, y el popó sonaba al caer sobre las hojas de periódico.
No recuerdo ni cómo se limpió, pero recuerdo que Pablo (mi hermano) agarró el periódico y envolvió la caca y la lanza al patio del vecino, y nos atorábamos de la risa, pasamos así como cinco minutos, se me salían las lágrimas, sentía cómo se contracturaban los músculos del abdomen, y veía a mis hermanos volstéarse en el suelo de tanta risa.
Silencio.
Era mi mamá que había abierto la puerta de la terraza y salimos corriendo hacia dentro de la casa; a eso de las 5 de la tarde se enteró de la caca en el patio de Dona Nora, y la puteada y pateada que nos pegó mi papá no me hacía olvidarlo, y me seguía atorando de la risa.
"Patojos pizados de remierda, quién putas les enseñó a hacer esas patanadas... Vos Pablo, ishto desgraciado, qué putas pasa con vos"...
A mis 47 años, me sigo cagando de la risa cuando hablamos con Olga; hasta mi mamá se ríe.
Como sea, nos quedamos afuera, al aire, bastante alegre porque nos poníamos a jugar con la tierra de las macetas, tenta, gallina ciega. Mi hermana Olga tenía unos 5 años entonces.
Después de una hora de andar papaloteando y lanzándole piedras a la gente que pasaba por la banqueta, a esta niña, mi hermana Olga, se le ocurre aflojar el esfinter y ya no se aguantaba las ganas de hacer popó. Y empieza a lloriquear y a gritar, berrinche, jodedera y que la gran puta, no se caballa la ishta fregada.
Ya andábamos algo desesperados de andar ahí afuera, y ni a patadas se abría la jodida puerta, y la patoja seguía llorando y gritando que quería hacer caca; y se acerca mi hermano y dice "cagá en esos periódicos", y ni dos veces era de decírselo, se pone a hacer popó ahí; qué alivio, se notaba la satisfacción en la cara de mi hermana, nunca la había visto con esa expresión, y el popó sonaba al caer sobre las hojas de periódico.
No recuerdo ni cómo se limpió, pero recuerdo que Pablo (mi hermano) agarró el periódico y envolvió la caca y la lanza al patio del vecino, y nos atorábamos de la risa, pasamos así como cinco minutos, se me salían las lágrimas, sentía cómo se contracturaban los músculos del abdomen, y veía a mis hermanos volstéarse en el suelo de tanta risa.
Silencio.
Era mi mamá que había abierto la puerta de la terraza y salimos corriendo hacia dentro de la casa; a eso de las 5 de la tarde se enteró de la caca en el patio de Dona Nora, y la puteada y pateada que nos pegó mi papá no me hacía olvidarlo, y me seguía atorando de la risa.
"Patojos pizados de remierda, quién putas les enseñó a hacer esas patanadas... Vos Pablo, ishto desgraciado, qué putas pasa con vos"...
A mis 47 años, me sigo cagando de la risa cuando hablamos con Olga; hasta mi mamá se ríe.
martes, octubre 26, 2010
Historia corta de una tarde de regreso.
Son ya las seis y media de la tarde y decido cruzarme la calle hacia el transmetro porque ya no aguanto la pierna, está que me mata, y las quinimil gradas de la pasarela son un reto sobrehumano por ahora.
Me cruzo por mi cuenta porque el oficial no está poniendo ni atención a sus pensamientos, y mucho menos está atento a quien pueda necesitar ayuda. Como puedo me atravieso frente a un mercedes que venía algo lento, y luego un toyota, creo, que no tuvo de otra más que desacelerar al verme cojear.
Logro llegar a la entradita que tienen allí, esa que dieseñaron para ayudarnos a los que nos cuesta subir gradas, pero mi sorpresa es que esa entradita está cerrada, qué digo, cerrada es poco, tiene al menos medio metro de alambre de cobre delgado enrollado entre la manija de apertura/cierre y la traba. Maldita sea. Quise gritar “policía, venga a abrirme acá”, pero la voz no me iba a salir ya de lo enfurecida que iba, y para variar me voltea a ver y nos miramos a los ojos y el descarado voltea rápidamente la mirada hacia su izquierda, como buscando qué hacer para ignorarme. Sentí cómo la furia ascendía hasta mi frente, y me guardé el grito de hijo de perra, no me ignore.
Entre mis conjeturas, y para enfurecerme más, me puse a pensar, estos infelices no me van a poner atención; pero no, no me voy a regresar. Hice unos ademanes un tanto vistosos, pero más furiosos que amistosos, para que alguien me viere. Y quién me ve, el poli, con su traje color verde chingalavista se acerca y con un tono pesado, malhumorado y de gordo pisado me dice:
- No, no, váyase.
- ¿Que me vaya?, mire, pero yo no puedo subir gradas.
- Ustedes se cruzan corriendo la calle y después no pagan allá arriba, y quieren que les abran y los dejen pasar.
- Mire usté, no sea inepto y ábrame la puerta que ya vengo esperando un buen rato a que me pongan a tención y ustedes sólo se hacen los mudos, si pudiera caminar con gusto me subo sus putas gradas, que no me cae mal el ejercicio.
- Hmmm.
- Qué no ve que tengo chueca la pierna, soy una señora honrada y no voy a estarlo jodiendo sólo porque sí.
- Vaya doña, pase.
Y yo ya como la gran chingada madre, no sólo me trata con el peor irrespeto posible, sino que se enoja, para qué pisados se mete de servidor público.
Hice la cola, con los humos hasta la cabeza, pero me lo tragué. Después de esperar unos veinte minutos en la parada llegó el bus más repleto que otra cosa, pero me subí como pude. Estaba en la parada del trébol, y ya iba camino hacia la parada de reformita, pero yo me bajo en las charcas para tomar el que regresa a la reformita, así camino dos cuadras menos; no es por huevona pero bien que me alivia caminar menos.
Gracias a Dios llego a mi casa, me recibe el perro, como siempre, y m’hijo no había encendido la luz de la calle, así que entré a oscuras. Salió a saludarme, andaba escuchando música en la computadora, como es ya su costumbre en la noche, en el féisbuc andaba también supongo.
Me quedé hablando con él y le conté cómo entristece ver que pasen esas cosas, le conté la anécdota, y se fue. Me cambié de zapatos, me puse chancletas, me quedé jugando con el perro que siempre se queda en mi cuarto cuando vengo de trabajar. Sentí el olor a orines de la gata que mi otro hijo no había limpiado, pero ya es costumbre, ahora me voy a preparar la cena.
Me cruzo por mi cuenta porque el oficial no está poniendo ni atención a sus pensamientos, y mucho menos está atento a quien pueda necesitar ayuda. Como puedo me atravieso frente a un mercedes que venía algo lento, y luego un toyota, creo, que no tuvo de otra más que desacelerar al verme cojear.
Logro llegar a la entradita que tienen allí, esa que dieseñaron para ayudarnos a los que nos cuesta subir gradas, pero mi sorpresa es que esa entradita está cerrada, qué digo, cerrada es poco, tiene al menos medio metro de alambre de cobre delgado enrollado entre la manija de apertura/cierre y la traba. Maldita sea. Quise gritar “policía, venga a abrirme acá”, pero la voz no me iba a salir ya de lo enfurecida que iba, y para variar me voltea a ver y nos miramos a los ojos y el descarado voltea rápidamente la mirada hacia su izquierda, como buscando qué hacer para ignorarme. Sentí cómo la furia ascendía hasta mi frente, y me guardé el grito de hijo de perra, no me ignore.
Entre mis conjeturas, y para enfurecerme más, me puse a pensar, estos infelices no me van a poner atención; pero no, no me voy a regresar. Hice unos ademanes un tanto vistosos, pero más furiosos que amistosos, para que alguien me viere. Y quién me ve, el poli, con su traje color verde chingalavista se acerca y con un tono pesado, malhumorado y de gordo pisado me dice:
- No, no, váyase.
- ¿Que me vaya?, mire, pero yo no puedo subir gradas.
- Ustedes se cruzan corriendo la calle y después no pagan allá arriba, y quieren que les abran y los dejen pasar.
- Mire usté, no sea inepto y ábrame la puerta que ya vengo esperando un buen rato a que me pongan a tención y ustedes sólo se hacen los mudos, si pudiera caminar con gusto me subo sus putas gradas, que no me cae mal el ejercicio.
- Hmmm.
- Qué no ve que tengo chueca la pierna, soy una señora honrada y no voy a estarlo jodiendo sólo porque sí.
- Vaya doña, pase.
Y yo ya como la gran chingada madre, no sólo me trata con el peor irrespeto posible, sino que se enoja, para qué pisados se mete de servidor público.
Hice la cola, con los humos hasta la cabeza, pero me lo tragué. Después de esperar unos veinte minutos en la parada llegó el bus más repleto que otra cosa, pero me subí como pude. Estaba en la parada del trébol, y ya iba camino hacia la parada de reformita, pero yo me bajo en las charcas para tomar el que regresa a la reformita, así camino dos cuadras menos; no es por huevona pero bien que me alivia caminar menos.
Gracias a Dios llego a mi casa, me recibe el perro, como siempre, y m’hijo no había encendido la luz de la calle, así que entré a oscuras. Salió a saludarme, andaba escuchando música en la computadora, como es ya su costumbre en la noche, en el féisbuc andaba también supongo.
Me quedé hablando con él y le conté cómo entristece ver que pasen esas cosas, le conté la anécdota, y se fue. Me cambié de zapatos, me puse chancletas, me quedé jugando con el perro que siempre se queda en mi cuarto cuando vengo de trabajar. Sentí el olor a orines de la gata que mi otro hijo no había limpiado, pero ya es costumbre, ahora me voy a preparar la cena.
lunes, octubre 25, 2010
Un poco más.
Ya hace tiempo que no escribo (aunque igual, escribo para mí).
Los hechos que han acontecido recientemente me han puesto un tanto melancólico y defraudado con el ritmo lógico de la vida, sí sí, yo sé que la vida es injusta y que los buenos mueren y que no todo tiene su recompenza y que en muchas cosas te esforzarás hasta que te salgan canas multicolores y que no obtendrás nada a cambio.. sí, la vida es injusta.
No me entra en la cabeza aún esa realidad, me entristece y sé que es hipócrita decirlo, pero a veces me siento indigno de mi vida.
Hace unos días iba de copiloto con anne, y un niño de unos 6 ó 7 años se acerca a la ventana y pues, fue triste, de verdad que lloré en mi interior, el niño era bien chulito, y cuando volteó a pedirnos dinero lo hizo con una sonrisa en la cara y dando un brinco... y pensar que debería estar estudiando y pasando su niñez de alguna manera menos explotada. No queda más que rezar y tratar de hacer lo posible por ayudar.
Y bueno, oficialmente se me fue "el feelin'" pFFFF.. estoy enojado pero no sé por qué grgr.. me desespera esa sensación en la que uno quiere no hablar pero lo hacen hablar.
Yo sé que hay otro montón de cosas hermosas y por las que debo dar gracias en la vida, el mismo hecho de la vida es para dar gracias, aún no entiendo del todo la situación humana en la que nuestra misma capacidad para hacer el bien nos permite hacer el mal, supongo que es el equilibrio, pero por qué jodidos el equilibrio no es equitativo, sólo agarra parejo.
Cambiando de tema repentinamente, se vienen exámenes finales, y la verdad no tengo gans de hablar de eso, no sé por qué lo saco a colación.
Al fin y al cabo soy yo y la gente que me rodea, mis familiares, amigos, conocidos están ahí, y es de aprovecharlos, uno nunca sabe cuándo le quebrarán el quetete a alguien (o a uno mismo), así que a encomendarme a Dios, a alcanzar mi sueños, a sobrevivir, a disfrutar del amor, la amistad y la alegría por donde se puedan hallar y a dormir.
Y sigo enojado, mal sentimiento para irse a dormir, aunque sé que por dentro estoy agradecido, sigo enojado.
Los hechos que han acontecido recientemente me han puesto un tanto melancólico y defraudado con el ritmo lógico de la vida, sí sí, yo sé que la vida es injusta y que los buenos mueren y que no todo tiene su recompenza y que en muchas cosas te esforzarás hasta que te salgan canas multicolores y que no obtendrás nada a cambio.. sí, la vida es injusta.
No me entra en la cabeza aún esa realidad, me entristece y sé que es hipócrita decirlo, pero a veces me siento indigno de mi vida.
Hace unos días iba de copiloto con anne, y un niño de unos 6 ó 7 años se acerca a la ventana y pues, fue triste, de verdad que lloré en mi interior, el niño era bien chulito, y cuando volteó a pedirnos dinero lo hizo con una sonrisa en la cara y dando un brinco... y pensar que debería estar estudiando y pasando su niñez de alguna manera menos explotada. No queda más que rezar y tratar de hacer lo posible por ayudar.
Y bueno, oficialmente se me fue "el feelin'" pFFFF.. estoy enojado pero no sé por qué grgr.. me desespera esa sensación en la que uno quiere no hablar pero lo hacen hablar.
Yo sé que hay otro montón de cosas hermosas y por las que debo dar gracias en la vida, el mismo hecho de la vida es para dar gracias, aún no entiendo del todo la situación humana en la que nuestra misma capacidad para hacer el bien nos permite hacer el mal, supongo que es el equilibrio, pero por qué jodidos el equilibrio no es equitativo, sólo agarra parejo.
Cambiando de tema repentinamente, se vienen exámenes finales, y la verdad no tengo gans de hablar de eso, no sé por qué lo saco a colación.
Al fin y al cabo soy yo y la gente que me rodea, mis familiares, amigos, conocidos están ahí, y es de aprovecharlos, uno nunca sabe cuándo le quebrarán el quetete a alguien (o a uno mismo), así que a encomendarme a Dios, a alcanzar mi sueños, a sobrevivir, a disfrutar del amor, la amistad y la alegría por donde se puedan hallar y a dormir.
Y sigo enojado, mal sentimiento para irse a dormir, aunque sé que por dentro estoy agradecido, sigo enojado.
viernes, septiembre 17, 2010
Agridulce
.. Y no tiene nada que ver con la salsa tan sabrosa que sirven en pollo campero.
Hoy fue un día un tanto confuso, la verdad... me levanté con la molestia de que a mi colchón (ya bastante viejo) se le salió un resorte. A continuación volví a dormir y luego a despertar escuchando la voz de mi amada (anne).
Me levanté, desayuné y jugué LoL, entre otras cosas. Luego me fui al paraninfo, lab. de amalgamas dentales y parcial de bioquímica.
Por alguna razón una tranquilidad desafiante pero vacía poseía mi cuerpo; y de verdad sabía que no tenía la más mínima idea de que la aldolasa era una liasa, ni que iba a ser capaz de ganar ese bendito examen.
Después de pasar la tarde con mi gurda linda regresé a mi casa. Mi perro, Bosco, cada día más feliz y enérgico (que estado tan envidiable).
Al rato me entero (por parte de Bon Diego) que gané mi parcial de bioquímica, y claro, la alegría, la gloria, agradecimientos al cielo... pero al ver las otras notas, en serio que de nada sirve sacar esas notas (porque la verdad, no sé cómo he hecho para sacarlas) si al final voy a extañar a mis amigos que por esta desgraciada nota se queda, me enoja, me entristece; y créanme el "trinfu" que se siente por una nota está sobrevalorado.
Agridulce, como la vida: "tristeza, descepción, amargura, oscuridad, dificultades, FELICIDAD, tristeza, descepción, amargura, oscuridad, dificultades, caídas, pérdidas, derrotas..." Al final, esa palabrita en mayúsculas nos motiva a seguir (al menos, a mí sí).
Hoy fue un día un tanto confuso, la verdad... me levanté con la molestia de que a mi colchón (ya bastante viejo) se le salió un resorte. A continuación volví a dormir y luego a despertar escuchando la voz de mi amada (anne).
Me levanté, desayuné y jugué LoL, entre otras cosas. Luego me fui al paraninfo, lab. de amalgamas dentales y parcial de bioquímica.
Por alguna razón una tranquilidad desafiante pero vacía poseía mi cuerpo; y de verdad sabía que no tenía la más mínima idea de que la aldolasa era una liasa, ni que iba a ser capaz de ganar ese bendito examen.
Después de pasar la tarde con mi gurda linda regresé a mi casa. Mi perro, Bosco, cada día más feliz y enérgico (que estado tan envidiable).
Al rato me entero (por parte de Bon Diego) que gané mi parcial de bioquímica, y claro, la alegría, la gloria, agradecimientos al cielo... pero al ver las otras notas, en serio que de nada sirve sacar esas notas (porque la verdad, no sé cómo he hecho para sacarlas) si al final voy a extañar a mis amigos que por esta desgraciada nota se queda, me enoja, me entristece; y créanme el "trinfu" que se siente por una nota está sobrevalorado.
Agridulce, como la vida: "tristeza, descepción, amargura, oscuridad, dificultades, FELICIDAD, tristeza, descepción, amargura, oscuridad, dificultades, caídas, pérdidas, derrotas..." Al final, esa palabrita en mayúsculas nos motiva a seguir (al menos, a mí sí).
domingo, agosto 29, 2010
Sistema equilibrado.
Mis periodos de escritura-lectura se han estado alternando, he estado leyendo y dejando de escribir, y ahora que dejé de leer (omitiendo lo académico) me da por escribir, son de esas etapas en las que fluctúa el humor, porque últimamente me he inclinado por el desenfreno, un tanto de pereza, cosa que antes dejaba como una sub-prioridad.
Ha de ser este mecanismo anti-estrés que he ido mejorando conforme crezco, porque afirmo que sólo en segundo año de la facultad he estado al borde de la implosión (en primer año pasó algo similar pero fue eventual).
---
Lo lamentable de no estar yendo al campus central es que uno va a sentarse en donde puede en unos asientos medio cómodos (lástima cuando me toca uno con el respaldo quebrado, desgracia). Lo peor, es que ya no me queda cerca mi casita, hasta la extraño. La parte buena es que igual es algre andar con los cuates y convivir más con la sección A.
---
Extraño a anne, porque en la semana sólo nos vimos dos veces, y de verdad siento que hay un ajugero, un vacío en mi pecho (mediastino medio). Me voy a dedicar a hacerle algo creativo y sorpresa como ella aprecia (verso sin esfuerzo), a ver qué sale jaja.
---
Lo que me ha estado jodiendo la vida es la ausencia de dinero, dan ganas de tener todo el dinero del mundo, pero sé que si lo tuviera quisiera no tenerlo. No sé por qué me he volteado al materialismo prácito recientemente, espero sea temporal porque me desepciona.
---
Ahora me voy, ha seguir con bioquímica (lo que les vendo diciendo, sistema anti-estrés/estrés)
Ha de ser este mecanismo anti-estrés que he ido mejorando conforme crezco, porque afirmo que sólo en segundo año de la facultad he estado al borde de la implosión (en primer año pasó algo similar pero fue eventual).
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Lo lamentable de no estar yendo al campus central es que uno va a sentarse en donde puede en unos asientos medio cómodos (lástima cuando me toca uno con el respaldo quebrado, desgracia). Lo peor, es que ya no me queda cerca mi casita, hasta la extraño. La parte buena es que igual es algre andar con los cuates y convivir más con la sección A.
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Extraño a anne, porque en la semana sólo nos vimos dos veces, y de verdad siento que hay un ajugero, un vacío en mi pecho (mediastino medio). Me voy a dedicar a hacerle algo creativo y sorpresa como ella aprecia (verso sin esfuerzo), a ver qué sale jaja.
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Lo que me ha estado jodiendo la vida es la ausencia de dinero, dan ganas de tener todo el dinero del mundo, pero sé que si lo tuviera quisiera no tenerlo. No sé por qué me he volteado al materialismo prácito recientemente, espero sea temporal porque me desepciona.
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Ahora me voy, ha seguir con bioquímica (lo que les vendo diciendo, sistema anti-estrés/estrés)
viernes, agosto 20, 2010
La aventura eventual
Me he comenzado a encerrar (o liberar, aún no lo diferencio) en un tipo de frescura que me hace olvidar lo apremiente que es la sensación de andar preocupado por lo que vendrá en el futuro (futuro académico en este caso)... es un punto transitivo en el que ya no me martirizo pensando en qué debo hacer y qué no, sólo lo dejo fluir.
Aunque no me he sentido tan satisfecho del todo.. siento que el día se me acaba rápido, el dinero no abunda, la noche es corta y las compañías también.. quisiera pasar un día de convivencia entre amigos que durara más de 24 horas...
Pero en fin, un punto transitorio más supongo, pero que pienso aprovechar jaja.. ya que es una sensación nueva, algo distinto, que no encaja con la actitud que suelo tener, ni con las experiencias que procuro vivir, pero que sí se acuña como una superación del temor a nuevas prácticas (mi nueva mentalidad de perder el temor, de fluir y vivir, de aprovechar...) es algo que llamo una aventura eventual.
Aunque no me he sentido tan satisfecho del todo.. siento que el día se me acaba rápido, el dinero no abunda, la noche es corta y las compañías también.. quisiera pasar un día de convivencia entre amigos que durara más de 24 horas...
Pero en fin, un punto transitorio más supongo, pero que pienso aprovechar jaja.. ya que es una sensación nueva, algo distinto, que no encaja con la actitud que suelo tener, ni con las experiencias que procuro vivir, pero que sí se acuña como una superación del temor a nuevas prácticas (mi nueva mentalidad de perder el temor, de fluir y vivir, de aprovechar...) es algo que llamo una aventura eventual.
lunes, julio 19, 2010
Configuración
Básicamente he sentido un bienestar y una alegría tónica últimamente, no sé a qué se deberá realmente, pero me siento bastante complacido con ello.
Sé que he estado actuando un poco más "abiertamente" con todos en estos últimos días, es parte de mi mentalidad de "superar el temor" (temor a todo, en general).. temor a nuevas amistades, nuevas compañías, nuevas formas de pensar, nuevas acciones, nuevas aventuras.
Siempre he pensado que mi felicidad ha estado ahí siempre (y en verdad lo creo), pero que en ocaciones simplemente no sé valorar tal hecho, puesto que "cosas más importantes" atraen mi atención y mi gratitud en esos momentos.
De urgencia considero rehacer mis prioridades (subjetivamente, claro está).
Siento una gratitud inmensa, especialmente hacia Dios, que aunque no logro asimilar del todo sus acciones, sé que todo se debe a Él y que la verdad no me importa si lo dudo o no (porque he decidido perder el temor a creer y tener más fé). También gracias a mis amigos, familia, colegas y seres queridos.
---
Respecto a mis cualidades académicas, pues voy bien, bendito sea el Señor. Realmente me siento a gusto con lo que he obtenido, y lo privilegiado que soy en tener lo que tengo. A veces no lo valoro, pero de verdad que lo soy.
Aunque a veces es cansado, aburrido o repetitivo, estudiar es algo que realmente me enriquece y nutre mentalmente.
---
Y ahora mi gurda hermosa se quiere ir a Taiwan, y lo respeto, y la verdad me emociona bastante pensar en ello. Pero siempre hay una parte mía que no lo quiere.. esa parte sentimental y un tanto egoísta, pero ahí está. Lo que me importa más ahora es que Anne cumpla lo que deseea, porque por ahora es lo que le permitirá su crecimiento y desarrollo personal. Y al final eso me favorecerá a mí xD.
Me doy cuenta, a cada día, que estoy más y más enamorado.. qué belleza!.
Sé que he estado actuando un poco más "abiertamente" con todos en estos últimos días, es parte de mi mentalidad de "superar el temor" (temor a todo, en general).. temor a nuevas amistades, nuevas compañías, nuevas formas de pensar, nuevas acciones, nuevas aventuras.
Siempre he pensado que mi felicidad ha estado ahí siempre (y en verdad lo creo), pero que en ocaciones simplemente no sé valorar tal hecho, puesto que "cosas más importantes" atraen mi atención y mi gratitud en esos momentos.
De urgencia considero rehacer mis prioridades (subjetivamente, claro está).
Siento una gratitud inmensa, especialmente hacia Dios, que aunque no logro asimilar del todo sus acciones, sé que todo se debe a Él y que la verdad no me importa si lo dudo o no (porque he decidido perder el temor a creer y tener más fé). También gracias a mis amigos, familia, colegas y seres queridos.
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Respecto a mis cualidades académicas, pues voy bien, bendito sea el Señor. Realmente me siento a gusto con lo que he obtenido, y lo privilegiado que soy en tener lo que tengo. A veces no lo valoro, pero de verdad que lo soy.
Aunque a veces es cansado, aburrido o repetitivo, estudiar es algo que realmente me enriquece y nutre mentalmente.
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Y ahora mi gurda hermosa se quiere ir a Taiwan, y lo respeto, y la verdad me emociona bastante pensar en ello. Pero siempre hay una parte mía que no lo quiere.. esa parte sentimental y un tanto egoísta, pero ahí está. Lo que me importa más ahora es que Anne cumpla lo que deseea, porque por ahora es lo que le permitirá su crecimiento y desarrollo personal. Y al final eso me favorecerá a mí xD.
Me doy cuenta, a cada día, que estoy más y más enamorado.. qué belleza!.
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