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miércoles, enero 27, 2021

Cuento: "Chasquido en el ensueño".

 Un instante duró el trance, la realidad alrededor se descompuso instantáneamente, toda sombra y toda luz adoptaron un orden alternativo que he podido observar unas pocas ocasiones en el transcurrir de mi vida. La consciencia recibe hondas cantidades de información interior y exterior en un momento veloz.

Todo comenzó a reordenarse, todo se volvió lento de nuevo, y volví a ver la luz de la Luna como tal, los árboles, el río y el puente. No tuve ni tiempo de perder el equilibrio.

Llegó a mi mente la imagen oscura de un boxeador pardo de guantes marrones, una melodía temeraria pero triste y desenamorada, un olor a manía o a quemado, recuerdo claramente que así olía mi padre. 

Dos pasos más y el corazón burbujeaba de emociones libres de explicación idiomática, yo tenía la certeza que eran reacción de la información que el trance trajo, pero eran irrastreables e incomparables. Un llanto a medias que sacudía con la risa y la calma sumergida entre la dicotomía de seguir caminando o quedarme quieto.

Dos pasos más después y todo se desintegró igual que como vino, paroxístico. Un chasquido.

martes, noviembre 29, 2016

Relato: "La analogía".

Al salir del chance: audífonos, capucha, mirada al suelo, monologando en la mente. Es a diario mi aislamiento, el recorrido encapsulado, una travesía en burbuja hacia el bus. Sin ver el cielo, sin notar gente, sin mirar adelante. El tropezón, la caída, la rotura del cable de los audífonos.

La vi, faltando dos estaciones para mi destino. Primero noté sus antebrazos, levemente velludos, delgados, cortos y que viajaban hasta unas manos agudas, con uñas cortas y esmalte deteriorado. La cubría una chaqueta de lona evidentemente pasada de su talla. Sobre la chaqueta caían tornados acolchados de cabello castaño, mascados por el tirante cruzado de su morral de colores típicos. Rostro sin maquillaje, aniñado, fino, bien delimitado, sobre el que se acentuaba una mirada sin enfoque, ida.

Una mirada de la que se intuye futuros brotes lagrimales. Lentamente se vidreaba la superficie entre los párpados, y el color rojo se difundía despacio en la esclerótica. Varios espasmos musculares contraían sus comisuras labiales hacia abajo, se instalaba descaradamente la tristeza.

Sonó la alarma que evidenciaba el fin de mi recorrido en el bus; empujé un par de hombros, salí del bus, busqué mis inútiles audífonos en el bolsillo que compartían con mi pañuelo, lo tomé y, a través de la ventana, lo alcé a la que había visto llorar.