Juan se golpeó severamente contra la verdad de enterarse que era un amor de paisaje.
miércoles, junio 18, 2014
lunes, junio 09, 2014
Relato: "Llegó"
Había bebido ya varios tragos cuando llegó.
Yo estaba pasándomela de lujo, ebrio y contento durante toda la tarde. Sí qué es interesante la casualidad, recién comencé a extrañarla cuando llegó, inesperadamente, sonriendo, hermosa, inevitable de notar, de blusa azul con encaje en la espalda, desmaquillada e inquieta.
Mejor me marché.
Yo estaba pasándomela de lujo, ebrio y contento durante toda la tarde. Sí qué es interesante la casualidad, recién comencé a extrañarla cuando llegó, inesperadamente, sonriendo, hermosa, inevitable de notar, de blusa azul con encaje en la espalda, desmaquillada e inquieta.
Mejor me marché.
domingo, mayo 25, 2014
Cuento: "Secreto"
Deseo, secretamente, regresar a los días en los que despertábamos abrazados y le besaba la mejilla mientras entrecruzábamos las piernas y, con los ojos cerrados, la abrazaba. A usted, mala compañía de mal tiempo.
Quiero, secretamente, decirle que la extraño.
Necesito, secretamente, hablarle, serle útil, escucharla reír.
Espero, secretamente, llegar a amarla sin deseos, querencias, necesidades ni esperanzas secretas.
Quiero, secretamente, decirle que la extraño.
Necesito, secretamente, hablarle, serle útil, escucharla reír.
Espero, secretamente, llegar a amarla sin deseos, querencias, necesidades ni esperanzas secretas.
miércoles, mayo 21, 2014
lunes, mayo 12, 2014
Narración: "Esperanza"
Juraba, por mi orgullo, enviarte al lugar más recóndito de mi corazón, al más lejano, profundo, yermo y abyecto. Pero, con certeza, sabía que al mínimo roce de mi mano contra la tuya, de la percepción de una ínfima partícula de tu aroma, de la más empañada visualización de tu silueta o del más tenue susurro de tu voz yo te buscaría allí, en lo recóndito, lejano, profundo, yermo y abyecto; porque a donde quisiera enviarte, siempre sería en mi corazón.
Insistirá, entonces, la esperanza de pensarnos juntos, hablándonos de nosotros, recostados en el mismísimo centro de la oscuridad, improvisando amor mientras ignorábamos el inevitable fin de la noche, la despedida y la añoranza de ti para mí y de mí para ti.
domingo, mayo 11, 2014
Narración: "¿Accidental?"
Escuché el resbalar chillante de los neumáticos sobre el terreno de grava, percibí la inmaniobrabilidad del volante y sentí el momento exacto en el que se levantaban los neumáticos izquierdos provocando la inconfundible sensación de empuje durante un abrupto cambio de dirección. Giraba y giraba mientras yo golpeaba contra cristales rotos, plásticos fundidos, metales contorsionados, sujetado al cinturón de seguridad que rompía mi clavícula y mis costillas.
Limpiando la sangre de mis ojos y escupiendo la bilis, percibí el penetrante olor a gasolina entre el aroma a frenos quemados, neumáticos chamuscados, orín involuntario y el alcohol que llevaba.
Limpiando la sangre de mis ojos y escupiendo la bilis, percibí el penetrante olor a gasolina entre el aroma a frenos quemados, neumáticos chamuscados, orín involuntario y el alcohol que llevaba.
Narración: "La segunda vez que te cargué"
En mi hombro derecho yacía parte del cofre de madera. Un ligero peso sobre una pequeña parte de mi cuerpo, pero te juro que cargaba con más: cargaba la presión de un pecho angustiado, de un vacío en el estómago, la piernas débiles, la sensación de caer, la humedad en los ojos, el ardor en la boca, el miedo al silencio, la quemazón en la planta de los pies, la ausencia de luz, el rechinar de las muelas, la mejía empapada...
Dejamos en ese cofre lo más frágil de ti, lo ligero de ese peso y todo lo demás que cargaba esa tarde.
Me quedo todo lo demás.
Dejamos en ese cofre lo más frágil de ti, lo ligero de ese peso y todo lo demás que cargaba esa tarde.
Me quedo todo lo demás.
lunes, abril 21, 2014
Narración: "La tienda."
Entró a la tienda silbando ritmos de cumbia mientras meneaba las manos al aire, bailando con lo insustancial de su alegría, con el aire adulterado por su agudo aroma a ceniza de tabaco, colorado hasta las sienes, exhalando calor y una inconfundible halitosis de alcohol.
Con locomoción aún hábil seleccionó varias frituras y una leche chocolatada, admiró el canasto de legumbres y frutas maduras, cruzó el pasillo entre jabones y rasuradoras, hasta llegar a la estación de pago; mientras sacaba su billetera y botaba la cajetilla de cigarros, con una no tan pulida articulación vocal, pidió tres cervezas más; taconudas en el argot local. Hizo efectivo el pago al propietario y regresó por el pasillo, dispuesto a salir de la tienda, esta vez, al ritmo de salsa, tarareando la letra de una melodía comercial y con gestos predictivos del que fumará.
Yo seguí trapeando y el patrón viendo el partido.
Con locomoción aún hábil seleccionó varias frituras y una leche chocolatada, admiró el canasto de legumbres y frutas maduras, cruzó el pasillo entre jabones y rasuradoras, hasta llegar a la estación de pago; mientras sacaba su billetera y botaba la cajetilla de cigarros, con una no tan pulida articulación vocal, pidió tres cervezas más; taconudas en el argot local. Hizo efectivo el pago al propietario y regresó por el pasillo, dispuesto a salir de la tienda, esta vez, al ritmo de salsa, tarareando la letra de una melodía comercial y con gestos predictivos del que fumará.
Yo seguí trapeando y el patrón viendo el partido.
martes, marzo 25, 2014
Cuento: "Causalidad casual"
Nos reímos expuestos por la tenue luz, luz densa y materializada, luz que fervientemente deseábamos oscurecer en medio del llanto interno que pregonábamos a través de ventanas vidriosas, cansadas pero atentas, ventanas cual miradas parlantes en medio de esa luz incómoda, una luz que seguía ahí, prolongando la mezcla de hielo y agua que no sabíamos si derretir o condensar. Una luz que nos detenía a través de alientos a alcohol, voces sin sentido, pláticas desentendidas, oídos sordos, tactos desesperados, deseos quebrantados, confusos, instintivos.
Nos reíamos y llamábamos.
La idea de nosotros, ahí, jamás se presentó más clara, cristalina y exhibida que en esa noche terriblemente iluminada, pero convenientemente fulgurada. La idea se manifestaba por medio de una verborragia de pañuelos, servilletas, reclamos, tropezones, descalzos, tocones, troncos, maderos, árboles, parajes, pensamientos, pensadores, construcciones ideadas, ideas, una idea presentada jamás tan clara cristalina como la de esa noche terriblemente iluminada pero convenientemente fulgurada.
El hielo se derritió.
Y ardió la madera en un vórtice de múltiples 'no' fonéticos y múltiples 'sí' físicos, físicos y epidérmicos entre pieles ilimitadas y confundidas entre dos seres juntos o un ser doble, pieles que expresaban calor y vorágines de oprobio tergiversado por un social fundamento desaprobado; pieles sensibles, cálidas e hidroxiladas. No sabía dónde empezaba ni terminábamos cada quién. Poesía practicada. Verborragias inútiles derramé en lugar de disfrutar el silencio de nuestras mentes idas.
No entendimos porqués, ni qués, ni dóndes, ni cuáles, ni cómos, ni quiénes, ni cuántos, ni nadas. Que al cabo ni importan.
¿Causamos esta casualidad?
Nos reíamos y llamábamos.
La idea de nosotros, ahí, jamás se presentó más clara, cristalina y exhibida que en esa noche terriblemente iluminada, pero convenientemente fulgurada. La idea se manifestaba por medio de una verborragia de pañuelos, servilletas, reclamos, tropezones, descalzos, tocones, troncos, maderos, árboles, parajes, pensamientos, pensadores, construcciones ideadas, ideas, una idea presentada jamás tan clara cristalina como la de esa noche terriblemente iluminada pero convenientemente fulgurada.
El hielo se derritió.
Y ardió la madera en un vórtice de múltiples 'no' fonéticos y múltiples 'sí' físicos, físicos y epidérmicos entre pieles ilimitadas y confundidas entre dos seres juntos o un ser doble, pieles que expresaban calor y vorágines de oprobio tergiversado por un social fundamento desaprobado; pieles sensibles, cálidas e hidroxiladas. No sabía dónde empezaba ni terminábamos cada quién. Poesía practicada. Verborragias inútiles derramé en lugar de disfrutar el silencio de nuestras mentes idas.
No entendimos porqués, ni qués, ni dóndes, ni cuáles, ni cómos, ni quiénes, ni cuántos, ni nadas. Que al cabo ni importan.
¿Causamos esta casualidad?
Narración: "Delitos."
Conspiraba a la luz de la Luna múltiples maniobras para lograr cometer, lo que yo mismo, a pesar de hallarme sumergido en este delirante estado de embriaguez emocional ambigua, llamaría, un acto delictivo.
Seguramente implicaba una profunda y honda traición a la sobriedad emocional imperiosa de mi más entera inteligencia y capacidad pensante; una acción catalogada como abyecta y ruin en el contexto tradicional de mi pensar lúcido y transparente. Esta idea aguda que infecta a diario mis primeros pensamientos matutinos y mis últimas reflexiones nocturnas. Un evento cataclísmico incalculable de alto efecto sentimental.
Sin embargo me hallo acá, en el jardín eterno de lirios y tulipanes que lloran agua bendita luminosa de estrellas y polvo de luciérnagas, flores melancólicas pero fuertes, abstractas, complejas... artísticas.
El acto delictivo de cortar estas flores perennes de sus bulbos, llevarlas conmigo, ocultarlas, y dejarlas moribundas para yo dormir pensando en ti y despertar penando en ti... para después arrepentirme y arremeter contra ellas, terminar con su sufrimiento, aplastarlas y arrancarles la vida, que fallezcan con estos sentimientos hacia ti, y, así, dejarte morir para, luego, matarme.
Seguramente implicaba una profunda y honda traición a la sobriedad emocional imperiosa de mi más entera inteligencia y capacidad pensante; una acción catalogada como abyecta y ruin en el contexto tradicional de mi pensar lúcido y transparente. Esta idea aguda que infecta a diario mis primeros pensamientos matutinos y mis últimas reflexiones nocturnas. Un evento cataclísmico incalculable de alto efecto sentimental.
Sin embargo me hallo acá, en el jardín eterno de lirios y tulipanes que lloran agua bendita luminosa de estrellas y polvo de luciérnagas, flores melancólicas pero fuertes, abstractas, complejas... artísticas.
El acto delictivo de cortar estas flores perennes de sus bulbos, llevarlas conmigo, ocultarlas, y dejarlas moribundas para yo dormir pensando en ti y despertar penando en ti... para después arrepentirme y arremeter contra ellas, terminar con su sufrimiento, aplastarlas y arrancarles la vida, que fallezcan con estos sentimientos hacia ti, y, así, dejarte morir para, luego, matarme.
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