12/3/13

Cuento: "Obrar de formas misteriosas."

Terminé mi lata de jugo y comencé la caminata hacia el teatro nacional. Recién bajaba del transmetro en la zona cuatro, en la 24 calle.

Pensaba en una que otra estupidez, algún chiste, recordando canciones. Caminaba lentamente, no por cansancio, sino por pura gana de disfrutar la caminata. Mientras subía noté un carro con luces de emergencia encendidas, que ya comenzaba a causar cierto embotellamiento en el área.

Al acercarme, el copiloto bajó del automóvil e inició una clásica maniobra indicativa de un automóvil que no enciende. ¡A empujar! Pobre hombre, tuve que ayudarlo, pero no por lástima, sino por esa sincera expresión de caridad hacia el prójimo guatemalteco que es tan humano como vos y yo.

¿Le doy una mano jefe? - Pregunté mientras me acercaba trotando a ayudarlo a empujar el automóvil.
Buena onda rey, gracias - respondió.

Empujamos hacia adelante, como arrimándonos al carril auxiliar; pero la inhabilidad del piloto (y el hecho de que el timón hidráulico perdió esa característica al estar apagado el automóvil) tuvimos que empujar 'en retroceso' para enderezar el automóvil. Al cabo de unos minutos, una hábil demostración de trabajo en equipo y fortaleza masculina, terminó. ¡buenísima onda mano, gracias!

Me marché con una sonrisa y cierta satisfacción. Fue un buen rato en el día.

Al cabo de 20 pasos más o menos, un motorista sin chaleco ni placas, pero con casco se asomó a mí y me asaltó. Perdí mi celular y billetera.

Sólo vino a mi mente la frase 'obra de formas misteriosas'.

1 comentario:

¡Comenta! ¡Critica! ¡Opina! ¡Pregunta! Este espacio es del lector, es tu espacio (nah, realmente es mío, si quiero puedo cerrar los comentarios o borrarlos).

Escribe en paz lo que piensas sobre lo que leiste, que sean baratijas, pleonasmos, irraciocinios, estupideces, lamentos, reclamos, incluso hasta puedes escribir algo inteligente.