23/6/11

Cuento: "El extravío"

Sin lugar a duda, estábamos perdidos. Ni cuenta nos dimos, era casi imposible perdernos, es decir, es nuestro trabajo (aunque yo fuera aprendiz, mi colega lleva años en el negocio), recorremos ese camino a diario. ¿Qué había sido diferente?, oh sí Manuel, fue ese cruce equivocado; confié en tu sentido de la ubicación pero quedamos mas extraviados que nunca.

Pero no es momento de preocuparnos, tenemos el tanque de gasolina lleno, pidamos instrucciones y podremos llegar tranquilamente: Disculpe oficial, ¿la 2da avenida? - Están sobre ella - ¿en qué zona estamos? - Zona 11; bueno gracias. Y en mi mente se repetía la palabra "maldición".

Oye Manuel, tú conoces mucho mejor la ciudad, yo soy nuevo en esto. Y al ver el rostro de mi colega, tan silencioso, pálido, extraviado y con esa mirada que te dice "la cagamos", entendí que... no llevaba tanto tiempo trabajando como decía; al parecer, juntaron a un par de novatos a llevar tan valiosa entrega a su destino.

Acababa de cumplir los 19 años, y Manuel rondaba los 35, pero su historial de abuso con alcohol y su coeficiente intelectual similar al de un mono, nos dejaba varados en la nada.

Varias horas de conducir sin rumbo definido, pedir instrucciones a la PMT (que al parecer, sabían mucho menos que nosotros), consultar con un anciano que no escuchaba, preguntar en la gasolinera la dirección correcta, acelerar, meter 2da, clutch, luces de emergencia, ir a almorzar, echarnos una meada, llegamos a la conclusión que teníamos que regresar a la gasolinera a comprar unos Q50.00 de gasolina porque, créanlo o no, ya íbamos en reserva.

Manuel se mantuvo callado las 8 horas de camino, pero al final, tuvo la mejor idea del mundo, echarnos un par de cervezas, tomar valor, y llamar a la funeraria para reportar nuestro extravío.

17/6/11

Cuento: "El recuerdo del encuentro con mi historia"

Ya hacía varios años que no tenía casa fija, hogar hallaba en todas partes, siempre y cuando hubiese mujeres, cerveza y algún juego de cartas que involucrara el azar.

Esa noche me encontraba en las afueras de la ciudad, en una cantina a la orilla de la carretera, no conozco con certeza su nombre, porque ya iba adelantado etílicamente hablando, y por supuesto, el letrero de la cantina a penas se notaba.

Después de un par de cervezas, un fácil juego de billar, la liviana charla con el cantinero y el cigarro en el cenicero, decidí que era momento de marcharme a al hotel, pero antes debía encontrar alguna compañera nocturna.

Visualicé las posiblidades rápidamente y noté a algunas candidatas que de alguna manera no eran las peores, pero había visto mejores; elegí una al azar, tomé mi chaqueta, apagué mi cigarro y sorbí un trago más de cerveza, y cuando me ponía de pie sentí su aroma extrañamente familiar y temerosamente cautivante, luego su voz suave, como cantando, con un acento inusualmente conocido pero a la vez intrigante. Ya no me puse de pie.

Volteé mi asiento hacia la barra y de reojo traté de notarla, llevaba ropa roja, cabello largo, muy largo, piel morena... giré aún más mi asiento y la vi, delicada pero a la vez fuerte, uñas despintadas por el tiempo, y mojada por la torrencial lluvia que azotaba allá afuera; cordialmente la invité a sentarse, me llamo Josué, la invito a un trago... la charla se dio como si lleváramos tiempo de conocernos, pero yo no presté atención a sus palabras, simplemente me adormecí en su mirada; mis planes nocturnos que ejecutaba a diario desaparecieron, ella hablaba y hablaba, decía conocerme y su perfume me envolvía más y más, ella era tan parecida a alguien que amé en el pasado... y repentinamente escuché su nombre: Amanda; mi hija.

6/6/11

El curso de Odontología preventiva y social está formado por catedráticos un tanto estú... diferentes; normalmente me pela lo que vengan haciendo siempre y cuando don't mess w/me pero hay un individuo que se pasó de zopenco: Dr. Luis Barillas.

Era un día lunes, debíamos ir a la zona uno a realizar una "mini" campaña sobre educación en salud bucal, técnicas para mantener la salud y técnicas alternas para la limpieza. Al final, esto iba a ser evaluado y tomado en cuenta para punteo de zona, con un valor total de 5 puntos, calificado en escala de 0 a 100. En donde se evaluaría la apariencia personal del estudiante, la calidad y veracidad de la información contenida en el marco teórico, la calidad de exposición y el nivel de organización cuando los niños realizaran los enjuagatorios con flúor.

Con mi grupo, la dinámica fue llevar una cañonera portátil y una presentación únicamente con títulos e imágenes (tanto educativas como "graciosas" para mantener la atención de los niños), además de vínculos hacia videos sobre uso del hilo dental, técnicas de cepillado; en resumen, un material muy completo. Además, a los niños les entregamos un cepillo dental con pasta a cada uno, un trifoliar con lo más importante de nuestra exposición y también realizamos una demostración pública (con 3 niños voluntarios) sobre la acumulación de placa utilizando líquido revelador de placa. Al final, considero que los niños (de 5to primaria) fueron capaces de entender el mensaje transmitido: "eliminar la placa".

En fin, la presentación fue un éxito (excepto por el hecho de que la cañonera fallara, cosa que resolvimos volteando la computadora hacia los niños, y como éstos eran pocos, todos alcanzaban a ver bien lo que en la computadora se hallaba).

Mientras Mafer exponía, yo me dediqué a ver a los niños y mantenerlos atentos y callados, pero cuál es mi sorpresa al voltear a ver al catedrático (el mentado Dr. Barillas) en plena competencia para ver quién se dormía más en la clase, si los niños o él (obviamente él ganó). Sí, el muy sinvergüenza se quedó vilmente dormido en la clase... hasta el profesor de los niños se andaba riéndo de él, fue tanto su sueño que cuando los niños se reían fuerte el tipo brincaba del susto...

En fin, a nosotros nos peló, talvez estaba de goma o se desveló, o ambas.

Después de la plática con los niños, bajamos al primer nivel a que realizaran enjuagatorios con flúor, cosa que salió muy bien y en orden; en ese momento, el Dr. Moncada, llega a decirme que fue a shutear nuestra exposición un rato, y que estuvo re bien, que le gustó bastante "felicitaciones" me dijo, y yo *_* yey, seguro un 100.

A la semana siguiente publicaron zona final de dicha clase, y mi sorpresa es que el imbécil Dr. Barillas nos había puesto 50 de 100 (2.5 de 5), y en qué nos bajó puntos? en la exposición: no sólo se quedó bien parqueado más del 80% de la plática, no sólo llegó el Dr. Moncada a felicitarnos, no sólo fue una exposición bastante completa, sino que tiene el descaro y la abyección de ponernos la mitad del punto.

Y me faltaron 3 puntos para exonerarme, mierda.