21/2/12

Cuento: "De mis tardes"

Soñando recuerdos que recuerdo, mas ahora sólo sueño.

Dan las 5:30 a.m., con el ojo derecho entreabierto desactivo como por inercia la alarma que sonaba a alguna clásica canción. Me levanto, me pongo las chanclas, iluminando mi camino únicamente por la tenue pero enceguecedora luz de mi teléfono.

Baño, oración, secado y ya sin sueño. 20 abdominales, me visto y a las 5:50 ya estoy frente a la compu escuchando a Facundo, Bunbury, Silvio, Delgadillo, Calamaro... Animado, alegre y motivado.

Me encamino a la U en la desesperación del poco tráfico que cacho me relajo con los 3 ratones. Adiós mamá, feliz día, nos vemos en la tarde.

Empieza una clásica jornada académica, con el mismo ánimo, con un poco más de frío, pero feliz por ver a mis compañeros, amigos, conocidos, incluso a algunos catedráticos.

A eso de las 12:00 baja la hueva, un poco de sueño, aburrimiento, pero la necesidad moral de seguir poniendo atención, leer el documento, resolver las dudas del de la derecha que no escucha bien, el de la izquierda que no ve bien, el de atrás que duerme bien... digo, que tampoco escucha bien. Y yo que sí veo, sí escucho y sí... bueno, y no duermo, así paso el día.

Y sí sí, debería estar repasando odontopediatría, ¿pero de qué sirve un examen teórico de algo que es más práctico que nada? si yo por mi cuenta estudio y sé las cosas, pero no es lo mismo saberlas hacer, que saber entender qué nos preguntan y qué quieren que respondamos. En fin, regresando al tema...

No faltan mis bromas, unas buenas, otras malas, otras peores, otras que no suenan a bromas, otras que... ya entendieron el punto. En esos momentos sonrío, aprendo, socializo, compro, me alimento y me nutro. Dan las 15:30 y pa' fuera.

Aburrido, con ganas de un cigarrillo, algo sediento, esperando poder llegar rápido al baño de mi hogar voy caminando atento a todo, a las motocicletas, las personas, los automóviles... uno nunca sabe, ya conté en alguno de mis anteriores cuentos lo que me pasó.

Y llego a mi casa, sudoroso. Hablo un rato con mi hermano, una que otra estupidez, me cambio, orino, defeco, fumo, y sigo leyendo. Leyendo, leyendo y leyendo (mientras veo televisión, hablo con mi hermano, escucho música o me empiezo a quedar dormido, por eso no avanzo en la lectura). Y dan las 16:00 horas.

Y ya no está la alegría de la mañana, el entusiasmo, el ánimo... y no quisiera que oscureciera.

Cuando oscurece, duermo, queriendo que no amanezca. Y así...

Así quedarme en unas de mis tardes...

1 comentario:

  1. ...me cambio, orino, defeco, fumo, y sigo leyendo... xD tan gráfico a la mente que esta parte me causa gracia! XD

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