sábado, junio 02, 2012

De aquéllo y todo lo demás.

Hoy no hay necesidad de escribir cuentos, aunque las ideas están y la casaca también, el humor de cuenta cuentos cayó al retrete y tiré de la cadena.

Recientemente mi vida se ha vuelto un círculo vicioso, aparte de los clásicos vicios, mis pensamientos se han estancado en una idea, que más que idea es gusto, y más que gusto es meta. Esta idegusmeta (idea-gusto-meta) de la que hablo permanecerá ambigua todo este texto, pero así es la vida, es ambigua y hasta contradictoria. Porque, me pregunto yo, ¿cómo es que una luz ilumine mi oscuridad pero me deje ciego por ser tan brillante?. Maldita sea.

Y se vuelve una maraña imaginativa en la que 'lo que se sabe que es', 'lo que se siente es', 'lo que debería ser' y 'lo que se quiere que sea' toman sus sables y escudos para empezar a combatir como gladiadores hasta la muerte. Ah y, como si fuera poco, de espectador está 'lo que realmente será', pasando de incógnito, disfrazado de razón, riéndose de los gladiadores y disfrutando todo el vergueo. O bien, pongamos otro ejemplo: en lugar de sables y escudos serán un lanzador de discos láser y una pulsera electromagnética, o bien, una pinza, un explorador o un espejo, o algo así, el punto es que es una maldita batalla a muerte.

Al final vienen todas esas ideas de que la vida es sólo una, que el presente es lo único que tenemos, que sólo hay una oportunidad para hacer las cosas y todo ese montón de mierdas, pero como dicen por ahí: nunca se convence del todo a nadie de nada.

Esta es sólo parte de todo el caos, el desorden y la desatención mental. Aparte vienen los temas académicos, las frustraciones amistosas, los inconvenientes económicos, la desarmonía familiar.

Pero qué putas, si la vida es bella, si todo es amor y arco iris. Hoy no, hoy uno ve las noticias y en lugar de pasar horas y horas en silencio por tanta muerte, pasan horas y horas haciendo atol de sangre y sesos acompañado de su tamalito de chipilín y la tostada con frijol.

En estos días hace falta rock a todo volumen, cerveza y tabaco, hace falta la risa de toda la familia, la amistad, las llamadas telefónicas esperadas, los chistes improvisados, las comidas en la tarde sin planear, ver un partido de baloncesto, un comentario estúpido en medio de una clase, la mirada y la risa de esa persona, el golpe en la nuca de un buen amigo, el ladrido de un perro, el cantar de tu loro, una endodoncia bien hecha, falta tanto...

No sé si pensar es un privilegio o una maldición.

domingo, mayo 06, 2012

Cuento: "La falrealidad"

Previo a iniciar mi narración, deseo aclarar que lo que a continuación podrán leer puede ser real, pero su veracidad queda ambigua.

Érase un día nublado, un joven, una fogata, un caldo de hongos.


Como era de esperarse los hongos eran especiales, el caldo también, la fogata no mucho, el joven un tanto corriente y el día nublado era clásico. Las alucinaciones evolucionaron como lo cotidiano, pasando por abuso de sonrisas, movimientos incongruentes, silencios milenarios hasta un punto preocupante. 


Horas después el joven se encontró a sí mismo platicando amenamente con un viejo, enmohecido y muy triste árbol. Mientras el joven contaba varias de sus historias, el triste árbol interrumpió:


- ¿Cómo se siente poder moverse, conocer otros lugares?.
- Se siente lo normal, no es gran cosa.
- Pues soy un árbol, no conozco más que estas antiguas tierras.
- Pues...
- Quisiera poder andar como lo hacen ustedes, usar sus pies y conocer el mundo.


El árbol pidió prestados los pies del joven, y él accedió al pedido. Le otorgó sus pies al árbol.

Y yo reí mucho escuchando la historia del joven, actualmente me han dicho que siguen molestándolo con la plática del árbol. Pero lo asombros de esta historia es que él despertó en un hospital sin poder mover sus piernas. Y hasta la fecha sigue así, buscando al afortunado árbol.

jueves, marzo 22, 2012

De cómo sucedió lo que pasó.

[Clic sobre la imagen para verla en mayor tamaño]

No tenía razones personales de interés profundo ni crítico para estar sentado en el clásico bar con mis amigos, escuchando buena música y compartiendo unos litros de cerveza. Fue un día precipitado y los motivos eran los de siempre: embrutecerme un poco, gritar bastante, reírme aún más y ahogar las preocupaciones.

Trago tras trago fue cayendo la noche y la hora de marchar se había retrasado ya casi 4 horas. En fin, marchamos. Caminando hacia mi casa se dan las inevitables conversaciones cómicas, deternse para comprar comida que sabe horrible (pero por el hambre sabe bien), empujones, gritos, risas y los cómodos silencios entre amigos.

Y ahí estaba yo, intentando seguir la hipotenusa de una esquina que nos ahorraría cierto trecho en el camino hacia mi hogar. Subí al pequeño balcón para cruzarnos el muro y le dije a mis amigos: "¡Puta muchá, saltémonos al otro lado y así nos ahorramos camino!". Y su repuesta fue clásica: "Sho cerote."

Y bueno, era una iglesia, y no debía irrumpir propiedad privada saltándome los muros. Así que honradamente me retracté y de un brinco bajé el balcón. Pero antes de relatar el suceso que concurrió a continuación del salto, debo explicar adecuadamente la geografía del terreno. (Ver Figura 1).



- Figura 1 -


Para explicar bien, detrás del muro había un parqueo que podíamos cruzar para ahorrarnos un poco de camino. Nuestra dirección original está marcada por la flecha roja. Al balcón que subí intentando cruzarnos el muro fue el balcón marcado por la flecha, y la distancia entre la banqueta y el balcón era de aproximadamente medio metro. Pueden notar también el tipo de banqueta, en el que hay varias planchas de concreto separadas (a forma de decoración supongo) por una hilera de ladrillos.

En fin, ahora que la geografía está explicada retomaré la narración.

(...) y de un brinco bajé del balcón. Al caer, mi pie derecho cayó en el filo de la grada formada por la hilera de ladrillos faltante, torciéndome drásticamente el tobillo derecho. (Para describir la anatomía de la caída pueden ver la figura 2).



- Figura 2 -


Y lo esperado fue una caída muy cómica que desató la risa y la burla de mis acompañantes. Pero al notar mi incapacidad de caminar todo cambió de tono.

En mi cabeza estaba presente la idea de un esguince o torcedura, nada drástico. Agradezco la compañía de mis amigos, de lo contrario me hubiera sido exhaustivamente difícil llegar a mi casa brincando en un pie, considerando que estábamos aproximadamente a 8 cuadras de distancia. Lo admito, fue un camino cansado para los tres, pero logramos la llegada.

Ya en mi hogar, con la luz artificial y mi tobillo descubierto logré visualizar la magnitud del edema que se había formado en menos de 30 minutos. Algo serio. Pero para no preocupar a nadie me fui a dormir tranquilamente.

Para los que lo pregunten, el dolor era manejable y soportable, nada que lo hiciera llorar a uno. Lo difícil fue quitarme el zapato, el calcetín y el pantalón.

Al día siguiente la idea de una fractura era obvia, notando la grandeza del edema, la equimosis periférica, la incapacidad de movimientos (sólo mínimos) y dolor provocado al tacto. Supuse que era un tipo de fractura sencilla; y gastar en diagnósticos y tratamientos privados, fue algo innecesario. Con mi mamá y mi hermano nos encaminamos al Hospital Roosevelt para tomarme unas radiografías, saber el diagnóstico y luego enyesarme. Pues, es un hospital público, todo es gratis. (Para ver imagen del pie inflamado ver figura 3.)



- Figura 3 -


Después de la espera de media hora pasé a la sala de radiografías (la espera fue debido a que ya no tenían películas radiográficas) para la toma frontal y lateral del tobillo (lo admito, me contuve un gran dolor por la manipulación y movimientos).

Llegó el doctor (supongo que haciendo prácticas de su posgrado de traumatología y ortopedia) y me dice "¿sos Max? - Sí, soy yo. - Te luciste mano, fractura trimaleolar." A lo que mi señora madre pregunta "¿Y cómo se trata eso doctor? - Hay que operar, poner placa y tornillos. Usted decide si lo tratamos acá, pero la operación sería hasta el miércoles. - No, creo que me lo llevaré a otro lugar. - Ok, sólo firme acá de que rehúsa al tratamiento."

Y mi madre me dice: "100 puntos Max". Y aún no me explico cómo logré destruir de esa manera mi tobillo.


- La historia en el Hospital Novicentro es otra... otro cuento y otro día. Sólo aclaro que el diagnóstico completo es: fractura trimaleolar (el maleolo posterior no fue gran cosa, no necesitó tratamiento quirúrgico, según entendí tipo Weber C), ruptura de ligamento deltoideo y ruptura de sindesmosis de tobillo. -

viernes, marzo 16, 2012

Cuento: "Meditación de un hombre común."

¿Era oportuno llevar algo así a casa en este momento? Mis hijos me lo agradecerían, pero seguro mi esposa terminaría insultándome seriamente. Siempre quise uno. Bueno, de hecho no, pero sería un excelente excusa.

Pero pensar en todo lo que tendría que hacer para mantenerlo, la inversión económica, el tiempo y la paciencia. Nunca he sido muy paciente, siempre trato de serlo pero al minuto ya me impacienté. Eso es algo que no me gusta mucho de mí. Sé que debo mejorar, he tenido bastantes problemas por los defectos que sé que tengo y nunca solvento. Sé que también soy bastante gruñón y seriamente haragán para los oficios de la casa...

Ah, la casa, tanto dinero, sentimientos e ideas invertidas ahí, tanta gente involucrada. Mis hijos y esposa vivimos bien, pocas veces agradezco a Dios por eso. Es algo decepcionante.

¿Padre?, gracias, gracias y más gracias. He sido honrado con tu bendición y mi familia también. No siempre nos llevamos bien, no siempre nos demostramos nuestro amor o hablamos de todo. Pero sé que daría la vida por mi familia.

Desagradecido, soy desagradecido, mi falta de gratitud es otro de mis defectos. Pensándolo bien soy bastante defectuoso, sin embargo no conozco a nadie a quien yo le caiga mal, siempre hay algo de mí agrada a los demás. Es extraño, tampoco conozco a nadie que me caiga mal. ¿será esto un defecto?.

En fin, esta es una de esas ocasiones en las que reflexionas sobre tu vida a partir de un tema bastante banal.

Esa noche llegué a mi casa con la nueva mascota: Bravo, el nuevo perro.

martes, febrero 21, 2012

Cuento: "De mis tardes"

Soñando recuerdos que recuerdo, mas ahora sólo sueño.

Dan las 5:30 a.m., con el ojo derecho entreabierto desactivo como por inercia la alarma que sonaba a alguna clásica canción. Me levanto, me pongo las chanclas, iluminando mi camino únicamente por la tenue pero enceguecedora luz de mi teléfono.

Baño, oración, secado y ya sin sueño. 20 abdominales, me visto y a las 5:50 ya estoy frente a la compu escuchando a Facundo, Bunbury, Silvio, Delgadillo, Calamaro... Animado, alegre y motivado.

Me encamino a la U en la desesperación del poco tráfico que cacho me relajo con los 3 ratones. Adiós mamá, feliz día, nos vemos en la tarde.

Empieza una clásica jornada académica, con el mismo ánimo, con un poco más de frío, pero feliz por ver a mis compañeros, amigos, conocidos, incluso a algunos catedráticos.

A eso de las 12:00 baja la hueva, un poco de sueño, aburrimiento, pero la necesidad moral de seguir poniendo atención, leer el documento, resolver las dudas del de la derecha que no escucha bien, el de la izquierda que no ve bien, el de atrás que duerme bien... digo, que tampoco escucha bien. Y yo que sí veo, sí escucho y sí... bueno, y no duermo, así paso el día.

Y sí sí, debería estar repasando odontopediatría, ¿pero de qué sirve un examen teórico de algo que es más práctico que nada? si yo por mi cuenta estudio y sé las cosas, pero no es lo mismo saberlas hacer, que saber entender qué nos preguntan y qué quieren que respondamos. En fin, regresando al tema...

No faltan mis bromas, unas buenas, otras malas, otras peores, otras que no suenan a bromas, otras que... ya entendieron el punto. En esos momentos sonrío, aprendo, socializo, compro, me alimento y me nutro. Dan las 15:30 y pa' fuera.

Aburrido, con ganas de un cigarrillo, algo sediento, esperando poder llegar rápido al baño de mi hogar voy caminando atento a todo, a las motocicletas, las personas, los automóviles... uno nunca sabe, ya conté en alguno de mis anteriores cuentos lo que me pasó.

Y llego a mi casa, sudoroso. Hablo un rato con mi hermano, una que otra estupidez, me cambio, orino, defeco, fumo, y sigo leyendo. Leyendo, leyendo y leyendo (mientras veo televisión, hablo con mi hermano, escucho música o me empiezo a quedar dormido, por eso no avanzo en la lectura). Y dan las 16:00 horas.

Y ya no está la alegría de la mañana, el entusiasmo, el ánimo... y no quisiera que oscureciera.

Cuando oscurece, duermo, queriendo que no amanezca. Y así...

Así quedarme en unas de mis tardes...

jueves, febrero 16, 2012

Cuento: "Pláticas de Familia"

- ¿Cómo ha estado la familia?
- No te he contado, llevamos años sin platicar.
- Por eso pregunto ¿cómo están mamá y papá?
- Mamá está enferma, lleva casi dos años con el problema en la cabeza. Tiene sus días buenos y sus días malos, ayer me recordaba, pero hoy en la mañana no me reconoció.
- ¿Habla de mí?
- Nadie habla de ti en la casa, ni el perro.
- ¿En la vieja casa?
- La casa se incendió... hace...
- ¿Qué?
- A eso iba, papá murió en el incendio.
- ¿Cuándo sucedió?
- Ayer se cumplieron 11 años. No teníamos idea de dónde estabas.
- Hace 11 años estaba en... no puedo creer que haya fallecido el señor. Nunca hablaba más de un minuto pero siempre decía lo que había que decir, a diferencia de mamá que hablaba hasta dormida.
- Jaja, sigue hablando dormida.
- ¿dónde está enterrado papá?
- No lo enterramos, sólo tenemos sus cenizas, siempre dijo que quería ser cremado.
- Vaya ironía.
- Supongo que la abuela también murió ya... nunca la conocí bien.
- Su corazón no resistió más, disfrutó sus últimos años, murió dormida. La encontramos con los ojos abiertos y sonriendo. Esa misma noche llovió con granizo y tembló. El gato escapó y nunca volvió.
- Doña Marta siempre fue una señora extraña, pero aún recuerdo los chiles rellenos que preparaba... inigualables.
- ¿Qué hiciste todo este tiempo?
- No me lo vas a creer.
- ¿Qué, me dirás que fuiste a buscarte a ti mismo? Esas son estupideces, éramos tu familia.
- No vine a explicarte, quería saber de ustedes. ¿qué hora es?
- Las diez menos cinco.
- Debo irme ya, ya es tiempo.
- Imbécil ¿te apareces de la nada en la cafetería mientras desayuno, no me explicas nada y ahora te vas?.
- Sí, adiós María.
- Mierda contigo.

jueves, diciembre 15, 2011

Poema: Melancolizado.


Después de formar un lazo,
seguido del tiempo y empeño,
de dar a torcer tu brazo,
tras unir realidad y sueño,
después de tantos lamentos,
su carisma se hizo desdeño,
tú te hiciste de quebrantos,
quedaste como un ser barreño...

Eterna melancolía
y calma efímera,
vas preso en tu esfera,
has creado tu pesadilla.
Cargas una vida enferma
de pena y dolor,
con gran desamor,
melancolía eterna.


Dedicado a aquellos que dedican su vida a la melancolía, aquellos que prefieren el quebrantado y doloroso recuerdo de un supuesto amor perdido, en lugar del bienvenido recuerdo de todo lo bien que hicieron y vivieron durante el mismo.

martes, diciembre 13, 2011

Cuento: Adiós.

Tuve que subir hasta Fraijanes para ir a dejar a unos amigos, y como ya estaba con ciertos grados de alcohol encima no pensé en las consecuencias de irme sin forma de regresar.

Y ahí estaba a las 10:00 p.m. caminando en la acera, con solamente cinco quetzales en la bolsa, a varios kilómetros de mi casa, y sin teléfono porque me habían asaltado. Ya había avisado en mi casa que llegaría tarde, así que nadie tenía un motivo de preocupación para conmigo.

Esta fue, es y seguirá siendo la historia de lo que pasó esa noche, quizá fatídica, quizá milagrosa o tal vez, una noche etílica.

Caminaba viendo pasar los carros, entreteniéndome contando escarabajos (entiéndase el carro VW clásico), arrancando hojas de los árboles que me encontraba, recordando aquella tarde de tragos, pensaba en chistes que había contando, que me habían contado, en mis amigos y en ella.. (pero esa es otra historia). Era tal mi aburrimiento que fijaba mi vista en algún punto al que tenía que llegar, calculaba algún número y luego contaba los pasos para notar si acertaba; las primeras veces fallé, pero fui mejorando.

Después de una gran cantidad de pasos, y quizá una hora de camino dejé de pensar, mi mente estuvo en blanco un buen rato, sin estar consciente de lo que pasaba a mi alrededor simplemente caminaba, deseaba caminar y deseaba más aún llegar a mi hogar. Fue el momento en el que empecé a imaginar que mi hermano pasaría por ahí, conduciendo, me vería y nos iríamos a casa tranquilamente. Jamás creí en milagros, pero dio la casualidad, una muy extraña por cierto, en la que a nivel la zona diez de la capital alguien se asomó a mis espaldas: sí, era mi hermano.

Él iba a pie, así que nos encaminamos al hogar, charlamos un rato, me contó que había estado con unos amigos en una fiesta, y que no se había llevado el carro, por eso mismo iba a pie, así que decidió tomar un taxi a casa, pero en el momento en que me vio prefirió irse caminando conmigo, así que eso hicimos... caminamos hasta nuestra casa.

Después de unas cuantas horas de reírnos, recordar momentos de nuestra infancia, hablar un poco de buena música, compartir unos cuantos cigarros y pasar un excelente rato caminando, llegamos a nuestro hogar. Pero mi historia, la historia que llevaré toda mi vida, a penas comienzó acá.

La policía estaba en la casa, ruido, llantos y ajetreo reinaban en el lugar... cuando vi a mi mamá con lágrimas en los ojos me confundí aun más. Ella corrió hacia mí y me abrazó, a penas podía hablar, la tristeza y el dolor se sentían en su aliento y en sus lágrimas. Entre dientes y tartamudeando trató de explicarme: mi hermano había muerto hacía unas 4 horas, un delincuente que había robado un taxi y escapaba de la policía lo atropelló en la zona 10.

Yo no lo creía, volteé para buscarlo... lloré... me hinqué... y hoy, 25 años después, aún lo sigo buscando.

domingo, noviembre 27, 2011

Guatemala.

Sentir rabia,
en las venas del alma,
sentir miedo,
es la idea que heredo.

Sentir frío,
en el corazón mío,
sentir armas,
y jamás tener calma.

jueves, noviembre 24, 2011

Mares (Poema).

Brisas y vapores,
arenas, sales y colores,
así son los mares:
espuma, olas, cual canciones.

cervezas frías
y efectos venideros...
pasan los días,
las noches, los secretos.

Brisas y vapores,
amores de canciones,
así son los mares,
las noches, los secretos.

Amores,
secretos,
canciones
y mares.